El Twitter… ¿qué es el Twitter?
Es solo un pajarito verde azulado, de patitas delgadas, que amenaza con apoderarse del mundo.
No señores, el Twitter es algo así como la ley máxima del exhibicionismo, y todos caen en él como moscas a la miel. Hice una rima, gracias.
Barack Obama, Ashton Kutcher, Oprah… y hasta yo, una chica común, no he podido resistirme a la tentación de twittear. Cada tres segundos cambio mi estado. Y así, sentada frente a la computadora, a la que llamaremos Nadie, me concentro en mi tarea de descubrir algo más esencial en él.
Puedes enterarte de muchas cosas. Básicamente es como estar al día con el diario del mundo. Pero tampoco es la gran maravilla. Mejor está Facebook, donde tienes más posibilidades que solo decir qué haces cada milisegundo de tu vida. Aunque también es altamente adictivo, como la Coca-Cola Zero.
Mi primera incursión fue negativa. No entendía ni medio de lo que me decían. No le veía el encanto más allá de poner tonteras y exhibirme ante los voyeristas tecnológicos que se la pasan leyendo los posts de otros. Está bien, yo también hago eso. Ni los conozco, pero podría armar un perfil psicológico con todo lo que escriben.
¿Cómo llegué a esto?
La publicidad.
La excelente publicidad que esta empresa ha usado. Pero como buena estudiante de relaciones públicas, observo que eso no basta. Cuando el encanto de la primera vez pasa, todo se vuelve rutina.
Los mass media dicen que es una nueva herramienta de comunicación, pero estamos rodeados de tanta información que es como comer todos los días, en desayuno, almuerzo y cena, un pastel entero de chocolate. Al final terminaríamos vomitándolo. Y así es. Todos twittean, en todo lugar, a cada momento, sobre cualquier cosa. Es como ver televisión y cambiar de canal una y otra vez. Al final no ves nada. Te aburres y apagas el televisor.
¿A quién le importa que un tal José Bueno irá al dentista a las 5, o que alguien está viendo Cinescape? Estamos cada vez más aislados, en nuestro propio mundo virtual, deseando que otros nos encuentren. Ya no hablamos personalmente. Ahora dejas un post, en Twitter, Facebook o lo que sea, y listo. Nos deshumanizamos para volvernos animales que solo quieren más visitas, más comentarios, más aprobación.
El Twitter no es un medio de comunicación.
No es una herramienta.
El Twitter es como un juguete nuevo que todos quieren probar. Un lugar donde todos quieren estar. Y cuando descubren que es mucho ruido y pocas nueces, regresan a su Facebook, que nunca falla.
He pasado 24 horas jugando con el Twitter y escribiendo esto. Quiero subir fotos. ¿No puedo? Esa es una palabra que detesto. Porque si voy a exhibirme al mundo, debo poner una foto. ¿Por qué no puedo? Porque no hay capacidad.
Me enojo y apago la computadora.