miércoles, 21 de abril de 2010

MICROVERSIONES DE TI (o todo huele y sabe a chico Timido)

La pantalla luminosa de una computadora Pentium IV parpadea en la oscuridad de la habitación, mientras los latidos de su corazón hacen pum, pum y se confunden con el zumbido del ventilador del CPU. Ese ruido alcanza a ocultar su respiración apresurada en el aire ralo de la noche.

Niña Bonita ha iniciado sesión.

La fugaz ventana desaparece en una esquina del monitor. El silencio lo inunda todo. Es como un cuchillo que se introduce lentamente o como un leve cosquilleo en la espalda. El silencio es una máscara entre la verdad y la realidad.

Chico Tímido aguarda un clic al otro lado de la pantalla, mirando brillar aquel nickname incandescente. Entonces la sangre le hierve, su cuerpo tiembla, se desmorona y vuelve a armarse.

Niña Bonita dice: ¡Hola! :)

Una carita feliz le da la bienvenida. Sus manos tiemblan.

Es ella.

Y ella sabe que es él.

El silencio los rodea.

Esto se parece a huir. Ella habla, ella siente. Él se evade. Observa las letras negras aparecer cada vez que la ventana con su nombre parpadea en naranja, pero no se atreve a responder. Él es una pared; ella, un ave, una estrella, una mariposa, un gato trepado sobre ese muro.

Niña Bonita es la imagen de una sonrisa: fondo rosado y estrellitas, frases de canciones pop estallando en un «estoy escuchando». Chico Tímido no es nada. Es un ícono sin significado, un agujero negro abriéndose paso en la galaxia, un cangrejo ermitaño arrastrando su caparazón.

Chico Tímido tiene calor. Ese calor inconsistente que le produce la lejana cercanía de tener el e-mail de Niña Bonita.

Ella acecha y ataca.

Escribe.

Pero en su pantalla solo existe su propio texto rosado, como un rostro pálido asfixiándose dentro de una conversación sin respuesta.

Niña Bonita dice: ¡Hey!

Las palabras caen y nadie las sostiene. Caen sobre Chico Tímido, que solo observa, solo lee.

Sí, Niña Bonita sabe que Chico Tímido existe.

Lo que Chico Tímido no sabe es que Niña Bonita se quema por él.

Es otra noche más y miles de zumbidos virtuales viajarán por la red sin obtener respuesta.

Niña Bonita dice: ¡Hey!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Los signos de exclamación alcanzan a Chico Tímido, pero ya es demasiado tarde.

Niña Bonita dice: Buenas noches.

No hay nada que hacer.

Ha cerrado sesión.

Por hoy, eso es todo. Quizá mañana, o algún día, él se atreva a decirle algo.

Chico Tímido mira la pantalla vacía.

Y dice, en silencio profano:

—Oh, vaya.


jueves, 15 de abril de 2010

Palabras

Un vagabundo y un oficial en la calle.

—¿Qué haces, vago?

Silencio incómodo.

—¡Di, vago!

El vago responde:

—Divago.


viernes, 9 de abril de 2010

La noche de las niñas tristes

¿Qué es esa sensación dentro de ella, ese vacío continuo, esa frustración? Es como caminar siempre por el camino equivocado y darte contra la pared una vez, y otra, y otra más. ¿Puedes llorar ahora? Busca a alguien que te consuele. Te gusta decir que lo necesitas, que lo extrañas, pero ¿a quién? Entonces te pones a llorar como si alguien pudiera oírte.

Estás sola. Nadie ve ni entiende la razón de tanto sufrimiento. El dolor es humano. Ahora no quieres despertar, pero esta es la realidad y tú lo sabes bien. No se puede. Lo siento. De verdad no se puede vivir siempre en contra de la corriente.

¿Sigues llorando? Has mandado todo a la mierda y te estás desgarrando el corazón. No huyas. No estás sola. «Yo estoy contigo», oyes repetir dentro de tu cabeza, pero no te atreves a escribir ese mensaje de texto porque sabes que estás sola. Y vuelves a llorar.

Suena el celular. Marcha atrás. Dale marcha atrás. «Ya no quiero» es tu frase favorita, como si alguna vez hubieras querido algo de verdad. Miras el gato pintado, hecho de retazos, que está cerca de ti. ¿Has olvidado lo que significa? Son muchas cosas. Es la soledad del gato. Eres tú, saliendo dentro de una bolsa negra como un cadáver viviente.

Contradicción. Él no va a volver. Las personas también tienen corazón, a diferencia de ti, que juegas a tenerlo. Y por eso lloras. ¿Por qué lloras? ¿Por qué te arde el rostro? ¿Estás llorando de verdad? Nadie vendrá, así que será mejor que te vayas a dormir.

Estás pensando en abrirte las venas. Lo sé. Pero no lo harás. Nunca lo has hecho y, a estas alturas, tampoco.

Mañana te dolerá la cabeza. Dejarás de llorar. El dolor seguirá ahí, pero quizá tengas fuerzas para despertar y darte cuenta de que al mundo no le importas. Eres un número, una cara, una emoción para el mundo, pero nunca serás tú, porque eres nada. Recuerda: no es malo serlo.

Ya es de noche. Apagas la laptop y te vas a dormir.

Buenas noches, mi niña.


Un blog extraño sobre las ficciones reales de la vida cotidiana
| Top ↑ |