lunes, 26 de octubre de 2009

No somos Superheroes

El sueño empieza así. Corro por un techo y doy saltos enormes. Tengo mi traje de superalgo. No estoy segura de si soy superheroína o supervillana, pero debo ser super o no estaría volando. Parece que nadie me puede alcanzar ya. Soy invencible.

Caigo a la tierra en una increíble pose y miro mis manos. Tengo un libro, sonrío y me voy a dormir. Despierto. Sigo en mi sueño, pero despierto. Abro mis ojos, recuerdo lo de la noche anterior como un sueño, me río.

Me baño, me visto, voy a la biblioteca a contemplar lo imposible. Siempre escuchando música para evitar oír al mundo y que este crea que estoy interesada en él. Llego. Ahí está y mi corazón late fuerte. No puedo respirar. Voy a hacer algo torpe y lo hago. Es inevitable. De día soy una chica común. De noche, ya veremos qué puedo ser.

A veces quiero besar su imagen, pero no es real, no es real. Quiero volver a soñar que era una superalgo, volar por la noche y caer en la tierra segura de mí. Me sonríe, pero es tan lejano como los cometas que sobrepasan el cielo y se alejan. Él se aleja y yo sigo ahí parada. Sin respirar, respirando, inerte como un cadáver.

Busco el libro que deseo leer. Lo busco y no está. Estoy temblando, no siento mi existencia, estoy flotando indefinidamente. Cierro los ojos y avanzo. Pregunto por él, lo buscan, lo buscan y no está. Yo tampoco.

Ha desaparecido, está perdido o lo han robado. Eso es. El libro lo tengo yo.

Recuerdo algo del sueño: el libro en la mano. No puede ser verdad. Intento recordar el título, su textura, el color. Algo se libera en mí. Se llama poder.

Recuerdo cómo pasó todo. El mundo corre mientras yo me detengo, en un paroxismo del universo sobre mí.

2

Era una tarde caliente. Sabía que eso no iba a pasar. Las chicas como yo, pues, no tienen derecho a sentirse chicas.

Así que aquel chico nunca llegó. Empecé a sacudirme, me dolía el corazón. No quería pensar, quería escapar, convertirme en parte del viento y dejarme llevar, ser nada. Si ya me sentía así, solo quería serlo. Desaparecer.

Aquel chico nunca llegó. Me puse nerviosa y algo pasó. Estaba oscuro, y yo no parecía ser yo, o parecía ser yo en alguna otra dimensión. Entré sin ser vista, cogí el libro y salí por el techo. Simple. Así fue el sueño.

Aquel chico nunca llegó.

Entonces no era un sueño.

Contradicción.

Corrí a mi casa. Subí a mi dormitorio. El libro estaba ahí. Yo me reí.

Tenía que contárselo a alguien. No a alguien cualquiera, alguien que me creyera. Marqué su número, esperé, me contestó. No sabía cómo decirle. Se lo dije.

Respondió:

-Lo sé. A mí también me pasa lo mismo. Esa tarde te tocó a ti. Todos somos superalgo en algún momento de nuestra vida.

-Esta noche -le dije-. Lo haré esta noche de nuevo.

Y corté.

Esa noche no podía dormir. Pero al final creo que lo logré, porque todo pasó así: entré sin ser vista con tan solo desearlo, traspasé paredes, me convertí en oscuridad, cogí otro libro, pero ahora llegué más lejos. Dejé un mensaje:

Soy Superchica.

Desperté. Tenía aún el traje, el libro y mis manos sucias.

Me bañé, desayuné y fui a la biblioteca. Me esperaban. Aquel chico me habló, me contó lo sucedido. Fue una victoria, pero quería llegar más lejos de lo que nadie ha podido. Quería existir, ser real.

Esperé en la tarde. Él salió. Lo seguí, segura de saber que podía volver. Me escondí y llegó la noche. Busqué un lugar donde dormir. Logré repetir mis hazañas, logré verlo dormir, sentir su aliento suave y su respirar calmado.

El pelo le caía sobre el rostro y lo besé. Despertó aturdido. Huí por la ventana.

Tenía que llamar a alguien. Zero, él siempre.

-¿Qué haces tú cuando tienes tus poderes?

-Lo mismo que hiciste ayer.

-¿Pero ella te ve?

-Me ha visto, pero no sabe quién soy, si soy real, si soy un sueño. Así está bien.

-No somos nada.

-Simplemente no somos superhéroes.

-¿Y si ella te descubre?

-Si alguien te descubre, pierdes tus poderes. No dejes que te atrapen.

Fin de la llamada.

Otra noche más, de muchas.

Todo pasa igual. Sentir los latidos de su corazón, el aliento. Pero entonces despierta y ella ya no está.

¿Estará soñando? Entonces puede salir por la ventana como ella, puede seguirla, y salta.

Pero nada ocurre.

Está cayendo.

Es un sueño. Hay que despertar.

Pero nunca despierta.

Ella lo ve caer. Ella sigue parada sin respirar.

Él ya no respira.

Zero se aleja.

No somos superhéroes, solo humanos que no saben qué hacer con algo llamado poder.

Me voy a casa.

Todo es un sueño.

Son las 7:00 a. m. y no he dormido nada, porque ya no quiero ser superalgo, no quiero.

No quiero.

No quiero si él ya no es real.


3 comentarios:

Maria Pía dijo...

Hey super chica...yo me quedo con super algo...gracias por pasar a visitar y tienes razon antes tenia un pensandero dentro de un cuaderno...ahora los tengo a ustedes..

salu2

Anónimo dijo...

¿xq los superheroes tienen q ser super?

una chica común dijo...

Porq ... Lo super es Guay y ellos son guay con sus mallas

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