La pantalla luminosa de una computadora Pentium IV parpadea en la oscuridad de la habitación, mientras los latidos de su corazón hacen pum, pum y se confunden con el zumbido del ventilador del CPU. Ese ruido alcanza a ocultar su respiración apresurada en el aire ralo de la noche.
Niña Bonita ha iniciado sesión.
La fugaz ventana desaparece en una esquina del monitor. El silencio lo inunda todo. Es como un cuchillo que se introduce lentamente o como un leve cosquilleo en la espalda. El silencio es una máscara entre la verdad y la realidad.
Chico Tímido aguarda un clic al otro lado de la pantalla, mirando brillar aquel nickname incandescente. Entonces la sangre le hierve, su cuerpo tiembla, se desmorona y vuelve a armarse.
Niña Bonita dice: ¡Hola! :)
Una carita feliz le da la bienvenida. Sus manos tiemblan.
Es ella.
Y ella sabe que es él.
El silencio los rodea.
Esto se parece a huir. Ella habla, ella siente. Él se evade. Observa las letras negras aparecer cada vez que la ventana con su nombre parpadea en naranja, pero no se atreve a responder. Él es una pared; ella, un ave, una estrella, una mariposa, un gato trepado sobre ese muro.
Niña Bonita es la imagen de una sonrisa: fondo rosado y estrellitas, frases de canciones pop estallando en un «estoy escuchando». Chico Tímido no es nada. Es un ícono sin significado, un agujero negro abriéndose paso en la galaxia, un cangrejo ermitaño arrastrando su caparazón.
Chico Tímido tiene calor. Ese calor inconsistente que le produce la lejana cercanía de tener el e-mail de Niña Bonita.
Ella acecha y ataca.
Escribe.
Pero en su pantalla solo existe su propio texto rosado, como un rostro pálido asfixiándose dentro de una conversación sin respuesta.
Niña Bonita dice: ¡Hey!
Las palabras caen y nadie las sostiene. Caen sobre Chico Tímido, que solo observa, solo lee.
Sí, Niña Bonita sabe que Chico Tímido existe.
Lo que Chico Tímido no sabe es que Niña Bonita se quema por él.
Es otra noche más y miles de zumbidos virtuales viajarán por la red sin obtener respuesta.
Niña Bonita dice: ¡Hey!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Los signos de exclamación alcanzan a Chico Tímido, pero ya es demasiado tarde.
Niña Bonita dice: Buenas noches.
No hay nada que hacer.
Ha cerrado sesión.
Por hoy, eso es todo. Quizá mañana, o algún día, él se atreva a decirle algo.
Chico Tímido mira la pantalla vacía.
Y dice, en silencio profano:
—Oh, vaya.
0 comentarios:
Publicar un comentario